Asuntos triviales

A “victimless crime”…

Posted on: abril 24, 2014

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Este es el carro del cabrón. Si lo ven por ahí, evítenlo o mátenlo

Términos como “leyes”, “política” o “justicia” fueron solo creados para un mantenernos engañados en un mundo fantástico e idealista donde todo es bueno y no hay problemas. La justicia es otra utopía que los hombres nos creamos para creer en algo más allá de nosotros mismos, como la religión pero es simple e igualmente un fraude.

Aquellos que viven en una gran urbe y que para trasladarse de un lugar a otro tienen la dicha o desgracia de manejar sabrán de lo que hablaré a continuación. Los que tienen la más grande dicha de disponer de otros medios de transportación como el metro, etc, al menos se informarán un poco con esta pequeña historia.

Hoy, viniendo del trabajo y a 4 o 5 cuadras de casa, casi tengo un accidente. Un tipo viene de la izquierda, saliendo de un condominio, atraviesa la senda contraria y se detiene por unos segundos solamente en el separador para entrar en mi carril. De mi carril otro se detiene también en el separador pero para él entrar en la misma entrada de la que el otro salía.

El susodicho que casi provoca el accidente andaba en un Mercury como del año 92 y para aquellos que no saben de carros los ubico. Ese Mercury se parece mucho a los Ford Crown Voctoria, vehículo que generalmente usa la Policía en los Estados Unidos. El carro más bien parece una lancha. Mide 212.4 pulgadas de largo, que son 5 metros y 39 centímetros de largo. SI lo comparamos con un Lada 1500, para los cubanos que es lo que más conocen, de solamente 162 pulgadas (4.11 metros) podemos ver la diferencia de tamaño e 1 metro y 28 cm. Resumiendo, el carro del tipo es largo y les sobra un metro de nariz que meten siempre donde no deben.

Las personas que manejan esos carros siempre encuentran muy difícil calcular el espacio pues andan en un bote con ruedas y el tipo, que no me veía viniendo pues el otro estaba tapándole la visibilidad, paró solamente un par de segundos y metió la nariz de su carro en mi senda, por donde venía yo a las reglamentarias 40 mph que estipula esa calle en especial.

Yo hice lo que cualquiera haría: clavar los frenos y sonar el claxon para que el otro frenara ya que no podía irme por la senda derecha y estrellarme con el carro que venía por ahí. El hombre supongo que me escuchó pues frenó también. A mi no me dio tiempo a frenar en seco y cuando pasó el carro de mi derecha solo tuve tiempo de cortar y seguir por su lado, sin chocarlo por centímetros.

Esas cosas pasan todo el tiempo y todo pasa tan rápido que uno solamente sigue adelante, con el corazón en la garganta y las manos rígidas en el timón. Pero este conductor no me dio tiempo ni a eso pues de conductor imprudente pasó a conductor agresivo en cuestión de instantes. El tipo salió detrás de mi, me sobrepasó a más de 60 mph, se metió delante de mi carro y frenó para que yo lo chocara. Yo frené a mi vez, sacando la mano por la ventana y gritando “qué haces?” a ver si el cabrón se daba cuenta y él repitió su intento de accidente par de veces más.

Cuando me di cuenta de que solo buscaba problemas y joderme el día, no sin unas terribles ganas de haberlo partido a la mitad con mi Ford Escape y sin apenas haberlo notado, lo bordeé y seguí adelante para evitarlo por última vez. Por supuesto, me pasó por al lado y le tomé una foto de la chapa y llamé a la policía. Cuando marqué el 911 me salió otro tipo con su frase “911, what´s your emergency” y yo, atribulada, comencé a hacer la historia. El tipo del 911, quien uno esperaría que fuera paciente, atento y calmante – sabiendo que ahí llaman gente a las que están matando o están muriendo – me cortó en seco, dijo “that´s not an emergency, please hold” y me transfirió a no sé qué otro departamento.

En el otro departamento o el mismo tipo, ya ni sé, me escuchó hacerle la historia y me dijo que si había tenido un accidente y le dije que no, que me las había arreglado para no chocar y evadir al problemático y ahí el tipo me dijo muy campante “in that case there´s nothing we can do”. No puedo negar que me puse más molesta de lo que estaba y le solté un “me está queriendo decir que para la próxima tengo que romperlo a la mitad para que ustedes hagan algo?” y me dijo que si, sin más. Le pregunté otra vez qué se podía hacer y él me dijo que podía ir a la estación a poner un reporte policial.

La estación de policía queda a 2 cuadras del lugar de los hechos y de mi casa y allí me dirigí. En la puerta un viejito con una cara muy agradable me preguntó qué necesitaba y le expliqué y su cara agradable entonces se me reveló como lo que realmente era, una cara de cirquero. Me dijo que me sentara que traería a un oficial a hablar conmigo, luego de abrir los ojos muy grandes en muestra de horror al escuchar mi historia. Pasaron varios oficiales y finalmente uno me llevó a una salita como las que usan para tomar testimonios o interrogar a las gentes en las películas, no sin disimular al menos su enfado por tener que atenderme.

Ahí ya yo me sentía tan decepcionada del mundo pues no soy boba y me vi perdiendo mi tiempo miserablemente. Le volví a contar la historia al otro, gringo, gordo de ojos azules – el típico policía de aquí – quien me dijo lo mismo que el otro por teléfono. Le volví a preguntar: “tendría que haberlo chocado para que el pagara por su intento de hacerme daño?” y el tipo se echó para atrás en la silla y respondió, “bueno, no intencionalmente pero si”.

Me quedé de piedra! Quién, en esa situación choca “sin intención” cuando el reflejo incondicionado e inmediato es pisar los frenos? Are you funcking kidding me???!!! Entonces el policía gringo, gordo de ojos azules me dijo: “this is what we call a victimless crime since you ara actually not a victim here”. Y yo simplemente le di las gracias por su tiempo y me fui del Circo, digo, de la estación de policía.

Yo soy una persona normal, sin traumas y con un aceptable manejo de la ira pero otra persona cualquiera, con un poquito más de estrés y menos autocontrol habría salido a buscar el tipo y le habría caído a golpes con una llave de expansión o le habría caído a tiros en el mismo momento en que pasó todo a través del parabrizas. Por eso vemos tantos crímenes de ira por los noticieros, todo por culpa de conductores agresivos y falta de fuerza policial o leyes que protejan a los demás conductores de tales “victimless crimes”.

Y me pregunto, para qué carajo pagamos impuestos al gobierno? Y me respondo, pues para pagarle el sueldo a la Policía, un órgano represivo y opresivo que no está ahí para cuidarnos de los malos o traernos justicia si no, para verse bonitos en sus trajecitos negros y por supuesto, para jugar a los pistoleros de vez en mes. Y luego de todo, les dan medallas por matar gente – que incluso siendo malos y ni siquiera en todos los casos, sigue siendo un asesinato.

El mundo es una mierda pero yo aprendí mi lección. Para la próxima, por supuesto que no voy a chocar a nadie pues aunque ganas no faltan en el momento, a mi si no me van a dar una medalla por hacer que alguien salga por el parabrizas de su carro y muera cuando yo lo choque por comportarse agresivamente. La próxima vez – que la habrá pues siempre hay una próxima vez -, simplemente grito dentro del carro alguna barbaridad mientras le doy las gracias al otro por tentar a mis diablos. Es decir, para la próxima pondré la otra mejilla ya que es requerido y que el karma se ocupe de sacarlo por el parabrizas otro día.

2 comentarios to "A “victimless crime”…"

Carro grande, tiene…… pequeño.
No me contive, escusas.

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